NetWar: Por qué Zapatero me parece peligroso para Kerry y para España
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Saturday, October 23, 2004Por qué Zapatero me parece peligroso para Kerry y para EspañaRecibo de vez en cuando correos diciéndome que escriba más en español. Ahora me llega uno que, además, me exije que explique cómo puedo apoyar la candidatura de Kerry a la Casa Blanca y ser tan duro con José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro español. Voy a intentarlo. Primero, el que yo piense que Kerry podría ser un buen presidente para Estados Unidos no implica en absoluto que piense que Bush haya sido un mal presidente. Todo lo contrario. Sólo que tiendo a pensar que para los intereses de Estados Unidos podría ser mejor Kerry que un Bush reelegido. Lamento por eso en el alma que entre los apoyos que ha recibido el candidato demócrata se cuenten los de personajes tan turbios como Michael Moore, el propio señor Zapatero o el líder comunista español señor Llamazares. Lo lamento porque esos apoyos le roban votos y no se merece eso; a mi, personalmente, esos apoyos me empujan hacia Bush. Me digo que su “coalición sociológica” es más, mucho más solida, que la de Kerry, mucho más coherente. Pertenezco al grupo de gente que por ética, estética y experiencia me repugna dar el voto a alguien a quien apoyen los comunistas responsables de 100 millones de muertos. Decía el otro día Diplomad que habría que ser compasivos para calificar al señor Zapatero de payaso. Y es verdad. Porque todos los buenos payasos han sido inteligentes y sensibles. El está llevando a España a un callejón sin salida en la escena internacional, embarcándola en un viaje hacia la irrelevancia. Sea por incompetencia, por falta de perspicacia o de nivel cultural o por una mezcla de esas tres carencias, está manejando una retórica antiamericana desmesurada, de incontinencia verbal en salida de tono, con un ministro de exteriores que roza el esperpento. Ser el predicador antiamericano del barrio no sale desgraciadamente gratis. Recuerda a la rana que se hinchaba porque quería ser tan grande como el buey y al fin reventó. Ese señor es un inconsciente. La degradación de la relación bilateral España-EE. UU. se ha convirtido en el eje, en el tema central de la política exterior española. No se trata ya de la trapacera retirada (¿huida?) española de Iraq. El delirante llamamiento del señor Zapatero en Túnez para que otros países sigan su ejemplo es la verdadera cuestión. Mientras París y Berlín se acercan a Washington, Zapatero sigue dando brincos y gesticulando como el tonto de la aldea global, provocando a la primera potencia mundial. Gane George Bush o John Kerry las elecciones del 2 de noviembre, las diplomacias francesa y alemana desde hace meses están en pleno proceso de reconciliación... El gobierno Zapatero camina en solitario en sentido opuesto, empeñado en desmontar la estrecha relación que existió hasta las elecciones de marzo entre España y los Estados Unidos. Yo creo que esa actitud del gobierno socialista tiene que ver con su ignorancia. Sorprende el desconocimiento que muestran sus ministros de la realidad social, económica, política y militar del mundo global de 2004 y muy particularmente de los Estados Unidos. Su escaso nivel cultural les hace nutrirse de las caricaturas de la izquierda radical mediterránea, la más inculta de Europa, la más provinciana. Son tan ignorantes que no se dan cuenta de que si, pese a las declaraciones estupidas de apoyo de ellos y gente como ellos, ganase Kerry, lo último que haría sería sacarles del gueto en el que se están metiendo solos, sin que nadie los empuje. La tradición de la política exterior de los Estados Unidos, que los ministros españoles desconocen, es de solidaridad entre administraciones sucesivas, de continuidad. Si Kerry saliera elegido el 2 de noviembre, lo último que haría sería propiciar un acercamiento a un político tan tonto e incompetente como para quedarse demostrativamente sentado al paso de la bandera americana. Pretender lo contrario es vivir de ilusiones o, como decía el genial cómico mexicano Cantinflas, lo que pasa por fumar porquerías. Editorial interesante de La Vanguardia de Barcelona ( vía Barcepundit ) El Gobierno español tiene una sorprendente destreza para provocar gestualmente a su homólogo estadounidense. En un afán obsesivo por desmarcarse de la Administración Bush, la guardia de honor de los marines que desde el 2001 desfilaba en la parada militar del 12 de Octubre en Madrid no podrá hacerlo hoy por falta de invitación. Lo que para el anterior Ejecutivo era una manera de rendir homenaje a las víctimas del 11-S, para el actual suponía una servidumbre indeseada. Lo curioso es que para retirar la invitación se haya empleado un argumentario patriotero, acorde con festejos nacionales y días hispánicos, otrora de la raza. Oír que la bandera de las barras y las estrellas sobra porque la España soberana no se pone de rodillas ante un gobierno extranjero debería producir un cierto pasmo. Hemos visto decir tantas veces a Fidel Castro que la famélica Cuba no se inclina ante nadie que nos viene a la memoria aquella España que mandó al matadero caribeño a la escuadra naval del almirante Cervera, aniquilada en cuatro horas de combate. Aquel arrebato patriótico fue tan estéril como el carnaval diplomático que hoy presenciaremos en forma de parada, organizada para quedar bien con Francia, con los republicanos que contribuyeron a liberar París hace 60 años, con los falangistas de la División Azul y hasta con la cabra de la Legión antes que con EE.UU., ese molesto país sin cuyo concurso Europa no se hubiera liberado de sus monstruos autóctonos.
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